Movimientos de ganado
Las ovejas y las cabras se encuentran entre los animales domésticos más móviles del mundo. Con cada desplazamiento se pone en contacto a animales procedentes de distintos rebaños. El estrés del transporte, el hacinamiento y los cambios en la alimentación pueden debilitar sus defensas y hacerles más propensos a transmitir enfermedades. Ciertas infecciones se aprovechan especialmente de esta movilidad. La peste de los pequeños rumiantes, por ejemplo, puede propagarse rápidamente a lo largo de las rutas comerciales y acabar con rebaños enteros. La fiebre aftosa puede perturbar tanto los mercados locales como el comercio internacional, ya que las ovejas y cabras pueden actuar como portadoras silenciosas. Otras enfermedades, como la brucelosis, también pueden afectar a los seres humanos.
Medidas de precaución durante el transporte
Los expertos coinciden en que el mapeo de las rutas entre granjas, mercados y zonas de pastoreo ayuda a identificar los riesgos. La vigilancia de la salud animal en puntos clave de concentración facilita la detección temprana de problemas. De igual modo, la vacunación y los sistemas básicos de identificación y trazabilidad animal pueden reducir aún más la probabilidad de que las enfermedades se propaguen sin ser detectadas. Además, la OMSA destaca estos vínculos entre el movimiento de animales y la propagación de enfermedades, no para desalentar el comercio ni las prácticas tradicionales, sino para hacerlas más seguras mediante el control de los desplazamientos. El objetivo no es impedir que los animales se muevan, sino garantizar que sus viajes no transporten amenazas ocultas.

