La semana pasada, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España anunció la posibilidad de financiación de los gastos veterinarios derivados de la lucha contra enfermedades animales emergentes como la enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE). Además, prorroga la fecha límite para que las explotaciones dispongan de un plan sanitario integral y para la identificación electrónica del ganado bovino.
Enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE), una enfermedad emergente
La enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE) es una patología vírica no contagiosa transmitida por un mosquito del género Culicoides. Esta afección, que originalmente afectaba sólo a ciervos, corzos y gamos, ha causado graves pérdidas en el sector vacuno español. Desde la aparición de los primeros casos en el verano de 2023, la enfermedad se ha ido expandiendo por todo el territorio hasta afectar al ganado de todo el país. Pese a no afectar al hombre, se trata de una enfermedad de declaración obligatoria de acuerdo con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), lo cual limita el movimiento y la comercialización de los animales ocasionando considerables pérdidas económicas.
El contagio se produce a través de la picadura del mosquito; por tanto, la posibilidad de contagio se intensifica en verano, especialmente entre abril y julio. El virus inoculado provoca trombosis y hemorragias en el organismo de los bóvidos dando lugar a llamativas heridas necrosantes en la zona oronasal y a significativos cuadros inflamatorios. Además, es común observar fiebre, secreciones nasales sanguinolentas, pérdida de peso, dificultad respiratoria, deshidratación, úlceras en la boca y las mamas, inflamación de los párpados y la lengua, cojeras, hemorragias y abortos. La infección puede durar hasta 90 días; no obstante, las primeras fases de la enfermedad son determinantes.
Control e impacto de la EHE en la cabaña bovina
La prevención parece ser la mejor herramienta que se puede aplicar para evitar los efectos de la enfermedad. Medidas como la restricción de movimientos, la desinsectación (con repelentes, insecticidas y larvicidas) y la vigilancia veterinaria resultan claves a la hora de prevenir la aparición de síntomas en los animales. La limpieza y retirada de estiércol y purines también puede ser de utilidad al interferir en el ciclo de vida del mosquito. En Europa aún no existe ninguna vacuna autorizada, pero algunos países como EEUU cuentan con vacunas comerciales para combatir la EHE. Por el momento, el tratamiento médico se basa en cuidados paliativos a base de antinflamatorios y corticoides para disminuir la inflamación y la fiebre. En cualquier caso es importante consultar con los veterinarios que, ante los casos más graves, podrán aplicar fluidoterapia y tratar adecuadamente las infecciones secundarias.
Aunque aún no se han definido las causas, se ha observado una relación entre la infección y la aparición de abortos y muertes perinatales de terneros. A esto se le suma la pérdida de condición corporal de las vacas y las dificultades de lactación derivadas de las úlceras mamarias. Esto ha provocado graves pérdidas en esta campaña ganadera, especialmente en el vacuno de carne que notifica hasta un 25% de pérdidas de producción en muchos casos. Habrá que analizar si la generosa primavera de este 2024 es suficiente para compensar el retraso de crecimiento de los terneros y el descenso de producción de leche de las nodrizas. Por el momento, la propuesta del Gobierno podría suponer una ayuda para el sector a la hora de cubrir los gastos veterinarios (antiinflamatorio, antibióticos, insecticidas) aunque deban hacer frente a las pérdidas asociadas a la infertilidad y a la alta tasa de mortalidad.

