La Ferula communis, más conocida como cañaheja, es una hierba perenne gigante altamente tóxica. Pertenece a la familia de las umbelíferas al igual que el perejil y puede alcanzar los tres metros de altura. A menudo es confundida con el hinojo, pero se diferencia fácilmente porque no desprende olor a anís y sus segmentos foliares son más gruesos. La cañaheja posee unos tallos erectos y cilíndricos de hasta dos centímetros de espesor. También cuenta con grandes hojas basales lanceoladas que se desarrollan en otoño y se mantienen en la planta hasta el verano, que se secan. La inflorescencia, que aparece en primavera y puede mantenerse rígida durante meses. Las flores se distribuyen en los extremos de las ramificaciones del tallo y están formadas por pétalos amarillos de unos 8 mm de largo. Los frutos miden unos 15 mm de largo, son aplanados y alados.

Toxicidad de la cañaheja
La planta tiene una raíz tipo tubérculo, conocida como rizoma. Esta característica hace que sea extremadamente difícil de erradicar de nuestros campos. Estos se debe a que aunque se elimine la parte vistosa puede volver a brotar con facilidad y aguantar épocas de sequía. El nombre científico “Ferula” alude a su alto contenido en ácido ferúlico, un potente antioxidante utilizado tradicionalmente como fotoprotector. No obstante, también contiene otras sustancias que la hacen tremendamente tóxica para los animales: las cumarinas. En concreto, la cañaheja presenta tres toxinas cumarínicas: la umbeliferona, el ferulenol y la ferprenina. Estas se concentran en todas las partes de la planta, siendo en la raíz donde se encuentran en mayor concentración. Estas sustancias provocan una inhibición competitiva de la vitamina K en el hígado, bloqueando la síntesis de los factores de coagulación, especialmente de la protrombina.
Intoxicación por Ferula communis o ferulismo
La intoxicación por cañaheja se conoce como ferulismo y es una patología frecuente en la zona mediterránea. Las especies más afectadas suelen ser équidos y bóvidos, siendo los potros y burrancos los más susceptibles. Tras la ingesta, las cumarinas presentes en la planta actúan como anticoagulantes provocando graves hemorragias generalizadas y problemas hepáticos que pueden desencadenar en la muerte del animal. Además, son fototoxinas y producen fotosensibilización y dermatitisporcontacto. Los síntomas que aparecen son principalmente hemorrágicos (hematomas, sangre en fosas nasales, sangre en heces y orina, etc). La intoxicación, por tanto, debe tratarse como una emergencia veterinaria. El tratamiento se basa en la administración de vitamina K1 para revertir la hemorragia, junto con fluidoterapia y, en casos graves, transfusiones sanguíneas. El pronóstico dependerá de la rapidez con la que se inicie el tratamiento.

