En el último mes, las autoridades sanitarias europeas han alertado de la rápida expansión del serotipo 3 del virus de la lengua azul. Esta enfermedad vírica, transmita por mosquitos del género Culicoides, afecta tanto a rumiantes domésticos (ovejas, vacas y cabras) como silvestres. Las graves pérdidas económicas que ocasiona y su importancia a nivel sanitario hacen que esta enfermedad sea de Declaración Obligatoria.
La lengua azul en España
A pesar de que se han identificado 24 serotipos distintos de este virus, en España sólo se han detectado los serotipos 1, 4 y 8. El serotipo 3 no está presente actualmente en la Península; sin embargo, su expansión por Europa pone en serio riesgo la seguridad del ganado español. Hasta la fecha, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha informado de casos confirmados en Francia, Países Bajos, Bélgica, Alemania y Luxemburgo. Las explotaciones afectadas en estos países, especialmente las de ganado ovino, han sufrido una alta tasa de mortalidad.
Este año se han registrado distintos focos del serotipo 8 en el norte de España y más recientemente en Islas Baleares. La escasez de vacunas y la urgencia de control es patente en las regiones afectadas; no obstante, es la proximidad del serotipo 3 lo que ha puesto en jaque a los profesionales sanitarios de todo el país. Extremadura, aún no presentando casos confirmados, se plantea la necesidad de reforzar las medidas de vigilancia y prevención. Nuestra región es considerada zona de riesgo y por ello aún se incluye en los programas nacionales de vigilancia, control y erradicación. De igual manera, este año sigue siendo obligatoria la vacunación frente al serotipo 4 en todos los animales ovinos y bovinos mayores de 3 meses a nivel regional.
Prevención y control de la Lengua Azul
Al igual que ocurre con otro tipo de enfermedades vectoriales, la prevención es clave para evitar la difusión de la lengua azul. Esta prevención se basa principalmente en la vigilancia, la vacunación, el control de movimiento de animales y el control de vectores. La vigilancia de casos sospechosos permite la detección temprana y la comunicación a los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO). Además, ante cualquier sospecha es obligatorio inmovilizar a los animales presentes en la explotación. Como medida de control, se debe establecer una zona de restricción de 100 km alrededor del foco donde se controla los movimientos de los animales para vida y matadero.
En cuanto a la prevención, aunque la casuística de cada región se revisa año a año, en las zonas afectadas por la enfermedad es obligatoria la vacunación vacunar al ganado ovino y vacuno. La vacunación es la medida más extendida y recomendada, pero no por ello la única. La desinsectación evita la proliferación de mosquitos y minimiza posibles contagios. Por ello, fumigar los vehículos de transporte, los establos y a los propios animales puede resultar imprescindible.

